Hoy te traigo una reflexión acerca del lienzo en blanco, un tema recurrente en algunos de mis escritos. La creación de valor a partir de la nada. Como arquitecta y artista, creo firmemente en que nuestro mayor poder es crear algo que no existía, fruto de nuestra imaginación y el desarrollo de nuestra creatividad.
Independientemente del resultado, el arte es un proceso, y el proceso debe ser interesante. La frase «el viaje es la única meta» nos lleva a que nuestro trabajo creativo es la creatividad en sí misma actuando a lo largo del tiempo. El trabajo creativo necesita disciplina, pero sobre todo entusiasmo. El entusiasmo es un compromiso espiritual, una entrega a nuestro proceso creativo y una reserva de energía que nos conecta con todo lo que nos rodea. Lo que establece un lazo duradero es la alegría y no el deber. El trabajo creativo requiere que estemos conectados con nuestros sueños más entrañables.
Cuando estamos creando algo, tratamos de aterrizar algo que está fuera de nuestro alcance, en la estratosfera, y de bajarlo al papel, el lienzo, o cualquiera que sea el soporte, a partir de nuestro pensamiento. Tanto en la pintura y la arquitectura como en el resto de las artes, cuando uno se enfrenta al lienzo en blanco, parte de cierto plan, pero se somete rápidamente al diseño que va surgiendo conforme avanzan los trazos. Ocurre lo mismo con la danza, con la música. El universo contribuye a lo que estás haciendo. No quiero llamarle improvisación, pero hay algo de eso. Espontaneidad. El resultado será diferente siempre, dependiendo del momento preciso en el que comienzas a trabajar, de tu estado de ánimo, de tu energía.
Nuestro profesor de dibujo de primer año de carrera no nos permitía utilizar el borrador, justamente con el propósito de asegurar la fluidez y no caer en el perfeccionismo, que rompe con la originalidad y la espontaneidad. Debemos crear libremente y permitir que los errores ocurran, pero no hay errores. No pienses en la audiencia, sino en el proceso.
En esta misma línea, te hago una pregunta. ¿Cuándo termina una pintura, o un diseño? Realmente nunca, sino que uno decide detenerla, en un momento que encuentra interesante. Este soltar, también es una etapa de la creatividad. Y de ese soltar, surge cada obra, como una foto de ese instante en el que dices: Hasta aquí, ni un trazo más.
