La distancia y la diferencia son el secreto de la creatividad, y es que la misma aflora cuando salimos de casa, de nuestra zona de confort. Cuando vuelves a casa después de un viaje, todo se siente igual, pero en ti siempre cambia algo, y eso, cambia todo.
De cada destino suelo traerme a casa alguna pieza especial y algún libro, para ir creando mi propio mundo en casa y en mi biblioteca. Un mundo de objetos dispares pero de mucho significado para mi, que habla de mi recorrido y que siempre está en constante cambio. Rodearme de objetos que aprecio y tienen historia me inspira cada día.

Mi último destino ha sido Ciudad de México, mi segunda visita, y estoy repleta de ideas que en algún momento conseguiré canalizar. Galerías de arte, artesanía, librerías, museos, arquitectura (la de antes, la de ahora), cafeterías, museos. Todo ello, en una fusión de lo contemporáneo con el México originario, un combo demasiado poderoso. Mis objetos de deseo los encontré en esta tienda de Roma Norte, Originario, que os recomiendo encarecidamente si algún día decidís pasar por allí y os identificáis con mis referencias. Este plato azul Klein de la foto ya está en mi comedor, hecho a mano localmente, así como una pieza translúcida de Barón & Vicario en color rosa que algún día os mostraré.
Procuro no acumular demasiadas cosas por lo nómada de mi existencia, pero nunca podré renunciar a recolectar recuerdos de mis viajes, de las culturas que me marcan, o trabajos originales de personas que admiro. Dicen que somos el promedio de las personas que nos rodean, pero también los espacios que habitamos marcan nuestro devenir por esta vida y son capaces de inyectarnos energía en el día a día. El espacio que escojo para escribir cada carta, cada artículo, por ejemplo, siempre está premeditado, dependiendo de lo que quiera conseguir.
Rodéate de personas y objetos interesantes, renuncia a la producción en masa, barata y engañosa. Menos es más, menos y mejor. Siente amor, también por las cosas.
Cada destino es una nueva sacudida, un relámpago de inspiración. Sal de casa, de tu zona de confort, y descubre. Desafía tu instinto y la creatividad volará sola. Somos el resultado de nuestro recorrido, nuestro devenir, los libros que leemos, las personas con las que conversamos, y los ecosistemas en los que nos sumergimos.
Acabo de pisar tierra firme, y ya estoy soñando con despegar otra vez.

