A finales de enero confesé en un post cuál era mi color favorito. Aunque pensándolo bien, no era algo muy difícil de intuir a partir de mis piezas y diseños. Era fácil presentir que podía ser el azul… ¿Pero cuál de todos? Mi color favorito tiene nombre y apellidos: Azul Klein.
Si quieres saber más sobre su historia, su creador, y sobre el por qué de tenerle tanta estima… Continúa leyendo.
En 1947, Yves Klein comenzó a hacer pinturas monocromáticas, de un solo color. Diez años después, patentaría el International Klein Blue (IKB), que a su criterio tenía cualidades cercanas al espacio puro, con valores inmateriales más allá de lo tangible. Era «un azul en sí mismo, desvinculado de toda justificación funcional«.

La obra de Klein se mueve en torno a «le vide» (el vacío), una especie de nirvana, donde uno sólo puede prestar atención a sus propias sensibilidades. En palabras de su creador, “¿Qué es el azul? El azul es lo invisible haciéndose visible… El azul no tiene dimensiones. Está más allá de las dimensiones que forman parte de los otros colores”
El azul es lo invisible haciéndose visible
Yves Klein
Curiosamente, mis referencias se cruzan continuamente. Tengo varios escritores, filósofos y artistas de referencia, que me nutren e inspiran en mi trabajo diario, siempre vuelvo a ellos. El caso es que cuanto más leo, más lazos encuentro entre unos y otros.
En este caso, me refiero a Gaston Bachelard, filósofo francés que se convirtió en la principal inspiración de mi proyecto final de carrera con su libro La poética del espacio sobre la fenomenología en arquitectura, aunque de esto podemos hablar en otro momento, no nos desviemos.
En palabras de Bachelard: “Lo azul es la oscuridad haciéndose visible”. Tanto Klein como Bachelard encuentran en el azul la ausencia de representación, el vacío, lo inmaterial, haciendo su obra mucho más espiritual. Ante una pieza monocromática el ojo no se detiene ni se fija en ningún punto, como una mirada al cielo cuando no interfiere nada en el medio. Es uno ante la inmensidad, ¿o es el cielo el que nos mira?.
Yves Klein sólo pudo producir obra durante ocho años por su pronto fallecimiento. Poco tiempo antes de morir dijo: “Ahora quiero ir más allá del arte –más allá de la sensibilidad– más allá de la vida. Quiero ir al vacío. Mi vida será como una sinfonía de 1949, un tono constante, libre de principio y fin, limitada y eterna al mismo tiempo, porque no tiene ni principio ni fin… Quiero morir y entonces dirán de mí: ha vivido y, por tanto, sigue vivo” 1

(1) Diario de Yves Klein, escrito poco antes de morir, recogido en Weitemeier, H., Yves Klein 1928-1962: Internacional Klein Blue (trad. Carmen Sánchez Rodríguez), Colonia, Taschen, 2001.

Inspirador y muy reflexivo!.
Pingback: La obra, tras bambalinas – Sara de Maintenant